A todos los compañeros y las compañeras: No me extenderé recapitulando las etapas obligadas que los siervos
del poder deben respetar cuando un fiscal cualquiera les ordena arrestar
a un(a) rebelde. Su deber lo realizan a la perfección por todos los
medios, pero haciéndose cada vez más previsibles, banales y cualquier
cosa menos originales, con una puntualidad cíclica de la represión que
no intimida a ningún(a) anarquista. Así, desde el miércoles 13 de junio de 2012, estoy reclusa en la
prisión de “Don Bosco”, Pisa, junto a mi compañero Stefano: nos separa
un puñado de hierro y cemento.
Según informaron inicialmente en linkusten.indymedia,
el 13 de julio de 2012, la sección primera del Tribunal Supremo de
Casación (el tribunal superior del sistema judicial italiano) confirmó,
parcialmente, el duro veredicto contra lxs diez activistas acusadxs.






